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ALIANZA
LIMA
De
zaguero a delantero
Después de dos años de ardua labor en las aulas universitarias, Roberto Silva retornó al fútbol y a Alianza Lima en 1997. Hizo la pretemporada al mando del técnico colombiano Jorge Luis Pinto, otra vez como zaguero central. Sin embargo, había muchos jugadores delante de él en esa posición y su opción de alternar en el once titular era muy limitada. Roberto estaba muy incómodo con esta situación y él sentía que su lugar en el equipo no estaba en la extrema defensa, sino en el ataque. Por esos días aún no tenía un contrato firmado con Alianza Lima, de forma que por un momento existió la gran posibilidad de dejar el club victoriano e irse a Sporting Cristal.
Roberto sostuvo una reunión con el presidente de Alianza, Alberto Masías, comunicándole la opción que tenía de pasar a Cristal como atacante. Ni bien se enteró de esta posibilidad, el directivo no lo pensó dos veces e inmediatamente arregló el contrato del jugador, además de sugerirle al técnico Pinto a que lo tome en cuenta como delantero, no como defensa. El colombiano aceptó la recomendación y, de esta manera, Silva permaneció en Alianza Lima.
Pagando
derecho de piso
Al haberse retirado tanto tiempo del fútbol activo, Roberto debió pasar por un largo período de readaptación al ritmo de alta competencia. Durante 1997, tuvo escasa oportunidad de alternar y su debut recién se produjo en el mes de agosto, en un partido entre Alianza y Deportivo Municipal. Aquella primera experiencia no fue del todo buena: falló un gol cantado y despertó risas burlonas entre los aficionados. No obstante, el delantero hizo caso omiso de aquel poco amistoso recibimiento de la hinchada y continuó trabajando muy duro con el fin de recuperar su mejor forma futbolística.
Este proceso fue lento y paciente. Silva jugó muy poco en el resto del ’97, aunque lo suficiente como para sentirse parte activa del plantel que logró el título de aquel año. En 1998 las cosas cambiaron gradualmente, realizando una excelente pretemporada en los meses de enero y febrero. Roberto ya era una de las principales piezas de recambio del técnico Jorge Luis Pinto para el torneo Apertura de ese año, llegando a convertir un gol en el superclásico ante Universitario, que finalmente acabó con derrota de 2-1. Lamentablemente para Alianza Lima, aquel campeonato fue muy malo para sus intereses y terminó muy alejado de los primeros lugares.
El nuevo entrenador aliancista, el también colombiano Edgar Ospina, tomó más en cuenta al delantero para el torneo Clausura. Sus apariciones fueron más frecuentes durante los primeros partidos del campeonato, aunque no podía anotar a pesar de que cumplía muy bien lo que tácticamente se le encomendaba. Esta sequía goleadora hizo que se ganara las pifias de un sector de la hinchada, e inclusive algunas demostraciones sarcásticas. Pero Roberto nunca se amilanó y siguió confiando plenamente en sus facultades.
El
triunfo de la perseverancia
Contrariamente a lo que podía pensarse, el rendimiento del jugador de 22 años no decayó. Más bien iba en aumento, de forma que los silbidos del público fueron desapareciendo conforme transcurrían las semanas. Pero aún subsistía el problema de la falta de gol. Hasta que llegó el partido con Sport Boys, puntero del campeonato y rival directo de Alianza en la lucha por el título. La actuación de Silva fue extraordinaria en esa tarde, logrando por fin romper el maleficio con dos goles, uno de ellos de gran factura (una media tijera en el aire que hizo delirar a todo el estadio). Ahí estaba el premio al esfuerzo: los que hasta hacía muy poco se burlaban de él, ahora lo aclamaban y coreaban su nombre.
Aquella gran victoria marcó el inicio del despegue para Roberto Silva, además de una marcha galopante de Alianza Lima hacia el título. El delantero se convirtió en figura excluyente de su equipo, conformando una temible dupla ofensiva al lado del otro atacante, Claudio Pizarro. Con sus goles, ambos llevaron de la mano a Alianza hacia el primer lugar del Clausura, que fue compartido con Sporting Cristal y Sport Boys. Silva tuvo una recta final de campeonato excelente, logrando convertir seis tantos (todos ellos decisivos).
Alianza debió definir el título del torneo Clausura en un partido extra con Sporting Cristal, al quedar Sport Boys excluido de la lucha por diferencia de goles. Roberto Silva era la principal esperanza de gol aliancista, y la parcialidad del club le guardaba fe ciega para tan trascendental encuentro. Lamentablemente, el delantero tuvo un fuerte choque con un zaguero rival a pocos minutos de iniciadas las acciones, viéndose forzado a dejar la cancha muy prematuramente. Cristal adelantó el marcador poco después y finalmente se llevó el título del Clausura. Muchos aficionados aseguran que la salida de Roberto influyó directamente en la derrota de Alianza, ya que Claudio Pizarro se quedó sin su complemento ideal en el ataque. La tan mentada lesión era una fractura al quinto metatarsiano del pie izquierdo, que lo iba a tener inactivo por dos meses como mínimo.
El ‘segundo’ debut con título incluido
Luego del verano de 1999, Roberto pasó a Sporting Cristal, para más tarde dar paso a su trayectoria internacional. Werder Bremen de Alemania, Unión de Santa Fe de Argentina y San Luis de México fueron los clubes que lo acogieron durante los casi cinco años que creció futbolísticamente alejado de La Victoria. Para la temporada del 2004, los aires íntimos rodearon nuevamente al delantero y su regreso finalmente se plasmó para aquel año.
Luego del verano de 1999, Roberto pasó a Sporting Cristal, para más tarde dar paso a su trayectoria internacional. Werder Bremen de Alemania, Unión de Santa Fe de Argentina y San Luis de México fueron los clubes que lo acogieron durante los casi cinco años que creció futbolísticamente alejado de La Victoria. Para la temporada del 2004, los aires íntimos rodearon nuevamente al delantero y su regreso finalmente se plasmó para aquel año.
Luego de la huelga de futbolistas que paralizó el Torneo Clausura del 2003, se decidió por otorgarle ese galardón al club victoriano, que antes de la suspensión se encontraba muy sólido en la punta del certamen. Para decidir al campeón nacional, se programó un partido definitorio a principios del 2004. Aquella noche de verano, Alianza Lima y Sporting Cristal se verían las caras nuevamente.
Para esa complicada final, la dirigencia aliancista no perdió tiempo y concretó el fichaje de Roberto, quien ya había alcanzado gran madurez por su vasta experiencia en equipos internacionales. Bajo la dirección de Gustavo Costas, los victorianos saltaron esa noche al Nacional de Lima dispuestos a llevarse un nuevo galardón. El segundo debut del ‘Flechador del cielo’ –como lo habían conocido en México- no pudo ser mejor, y fue el encargado de anotar el primer tanto del partido, que a la postre ayudaría al triunfo de 2-1 con el que Alianza se proclamaba como campeón de la temporada 2003.
Su participación en el Apertura del 2004 fue más que determinante, y en los diecinueve encuentros en los que le tocó participar, anotó cinco goles que fueron substanciales para la consecución del certamen, nada menos que en el clásico jugado en el estadio de Matute. La capacidad goleadora de Roberto seguía ardiendo y el fútbol internacional nuevamente requirió de sus servicios. Para la segunda parte del año, decidió por emigrar al fútbol venezolano para defender las sedas del Caracas FC.
El regreso con sabor a campeón
Alianza Lima se había proclamado campeón del Torneo Apertura 2006 y la partida de algunos elementos importantes en ofensiva requería de refuerzos para no mermar el rendimiento del equipo. La dirigencia decidió entonces hacerse nuevamente de los servicios de Roberto Silva, quien había estado jugando la primera parte de la temporada para Cienciano del Cusco.
El aporte del espigado delantero fue una vez más determinante para los dirigidos por Gerardo Pelusso, quienes estuvieron a punto de llevarse el Clausura. Sin embargo, aún les quedaba la oportunidad en los Play-Off a final de año. Fueron dos partidos memorables, en donde Cienciano se impuso por la mínima en el choque ida, mientras que en el duelo de vuelta, Alianza sacó toda la pasta de campeón para imponerse 3-1 y coronarse como el mejor del 2006. En aquella noche de diciembre, Roberto ingresó para colaborar con los íntimos y sellar el título.
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